27 octubre 2007

Intermezzo liberte

Había obtenido la receta correspondiente, pero quise intentar ver la vida real.
No hubo caso. Volvió el cansancio, mucho menos físico que espiritual, también la falta de ideas. Y la opresión de garganta, que dificulta la llegada pronta a la muerte por radicales libres.
Fue la sesión de la rabia. ¿Contra quién? La categoría "los compañeros" fue inservible. Los que sí la buscaron no alcanzaron el mérito suficiente para generar una respuesta autodestructiva. Y yo aún queriendo evitar conflictos...
Complejo de Edipo resuelto con cicatrices. No hubo derrota, el escudo para ello es entonces el silencio, misma arma usada en la primera lucha. Funcionaba, ya no. ¿Cómo voy a abrazar con esa pieza de metal estorbando?

Pastilla n° 31. Salud! A bailar, que el escenario no me la iba a ganar. No son de mi bando, pero se remó hacia el mismo lado, todos contentos con no conseguir el triunfo según los números. Y no logró joderme la nueva decepción de uno de los primeros descompensantes, ahora sí puedo meterle un billete de plástico por un agujero para que compre bencina. Tampoco que no cumpliera la que anunció visita: incógnito impracticable.

Se vienen huesos sólidos.

22 octubre 2007

30 días de soma imperfecto

Érase una vez un estudiante que, machacado por la soledad, el cansancio físico producto de un período intenso de estudio y los constantes escritos sobre enfermedad, decidió no hablar más.
La rabia, la tristeza, las locas ideas del momento y - por qué no - la buena impresión de más de algún momento sorpresivamente agradable, comenzaron a descomponerse. La espiritualidad transformada con tanto esfuerzo poco tiempo antes cayó en el olvido. Los hábitos para incluir nuevas dimensiones a la rutina se volvieron instantes de letargo y encierro. Esa chispa que en días tanto o más duros del pasado había salvado de la derrota a un inexperto ser, ahora era inalcanzable.

Así éste ser humano, ex misántropo sanador, en su afán de aprender sólo técnica se quedó sin una mano de cartas para jugar en caso de tener que apostar. Y llegó el momento del desafío: un alma semejante, asistente al concierto de Epica en el cual el último autógrafo de la vocalista fue firmado en la entrada de un nacido dentro de la misma rotación terrestre, provista de ojos nublados que no eran traspasados por artificiales brillos de los muertos vivientes, debía intervenir en el camino del andante sombrío.
Primero, la traición de un aliado hasta entonces, víctima del narcoléptico concepto de la discapacidad inútil (esa mala imagen que llena de ceros la cuenta 24.500-03 del Chile).
Pautas equívocas, virus, obligatoriedad by-passeable, otro virus, minutos de liderazgo, calor de chimenea.
Hasta olvidar el instinto de autoconservación gracias a un llanto insoportable. Era el momento de la separación de vías; al borde del suicidio tóxico involuntario la forma de volver a ver su sonrisa en días venideros aunque fuese a la distancia era acariciar y decir sin límites que compartía su deseo de escuchar un "te quiero" honesto.
Malinterpretado. Carácter psicopático en acción dentro de algunas mentes, que perciben por cinco sentidos y nada más. Empujones. Súplicas desde el borde del abismo, oídos sordos. Caída al suelo, sin consecuencias. ¿Respeto? ¿Experiencia? ¿Prejuicio? ¿Inventos malintencionados de los albores queriendo llegar al presente? ¡Pégame entonces si estoy faltándole el respeto!
No me golpeó. Disculpas... jajajaja, esa medicina sé que no sirve, ya la había usado. Salida. Calma.
Respiración de Cheyne-Stokes, pesadilla. Miedo, la situación no estaba controlada, por el contrario, cambiaría una fractura de tabique nasal producto de una patada en mi rostro por no haber vivido ese instante (además, capaz que el cirujano se hubiese paleteado con una respingada...). Reacción. Peristalsis, muévete entonces, hay que brillar en la oscuridad. Alarma afuera, entrada, otros se encargarían del resto, ya había sido demasiado.

Etapa 1: Negación. En lugar de buscar el adios, esperé el ya volví. Y esperar sin relatar un par de enfermedades físicas ajenas durante la semana era un pasaje a la humillación. No vi eso. Y en una extensión de plazo, se aparece su fantasma diciendo que no volvería porque se expondría a más ataques de los ya recibidos.
Reja cerrada.

Etapa 2: Rabia. Un ángel abrió sus alas para recogerme. Hice el esfuerzo de no decepcionar, al límite igual sacaba el trabajo adelante. No quiso mirar eso, simplemente me mostró un reloj que marcaba las 8:35. ¿Por qué me habrán dicho que no era un limítrofe, sino un irresponsable? Días antes, anónimamente, denunciaba la falta de tacto al entregar sus impresiones. Ese día hacía gala junto a otro de esa condición. Reprobado. Trámites. Café, suspiro, desde abrazos a palabras estándar. Veo que no hay vuelta atrás: lo no evaluado según lo acordado sería ahora evaluado. ¿¡Tan malo fue todo!? Por lo menos, para que no se la lleve gratis, que algunos escuchen la discusión.

Etapas 3 y 4: Pacto y depresión. O me sometía a las indicaciones o me iba al congelador un año entero. Fue tentador: el ángel conoció los hielos y su compañía estaría a mi regreso. Lejos mejor que cualquiera de los que estaban al lado. Pero no me quería a su lado, fue su exigencia. Bueno, era oficial: receta de antidepresivos despachada. Primera pastilla... ¡Salud! Así, todos los días venideros. El acuerdo incluía una puesta a prueba. Primera parte interrumpida por 150 en una VHS al teléfono. Viadil allá. Segundo capítulo, 4 hojas. Angustia. Minuto 91 y sale el gol del empate. Salvado de la eliminación, pese al temblor fino y la sequedad de boca. Por ahora, ya veremos en diciembre.
Psicólogo. No más plumas blancas, ahora es el turno del macaco de peluche.

Etapa 5: Aceptación. En trámite.

11 octubre 2007

Lo revivo o no?

Ah???

04 abril 2007

Que no se pierda...

Por ahora, respirar.

¿Nada más?
Es hora de darle vida a los pensamientos, regenerarse soñando en infiernos de silencio y un solo cielo de 12800 km de diámetro. Hoy, aquí, ahora, este es el Universo.

Continuará...



Otep - Warhead
(fuck Bush...)


07 septiembre 2006

Motivación

La típica: ayuda a las personas. Manoseado, pero si no quieres ayudar a tu compañero, llegar antes que él, dejarlo atrás (incluso con medios poco éticos)... ¿cuál vocación? No creo que sea falta de inteligencia.
Otra posible: misantropía... si miramos la vida con lentes oscuros, curar sería un crimen (tal como el maestro del apellido ilustre chileno dice). Luego, un sicario de la vida impedirá el descanso eterno, prolongará dolores y falsas alegrías; además podrá competir con los que facturan en el mismo giro sin contemplaciones.

23 agosto 2006

Caída libre

Si la vida fuera un vuelo desde cierta altura, sin alas y con una dura superficie de aterrizaje, a pesar de una gravedad imperceptible por la adaptación limitante llamada mente.
¿Querríamos llegar a destino? ¿Y el viaje qué?
Quisiera que mi impacto fuera de cabeza...

04 agosto 2006

Cambio de carrera

Así es... Recién ahora esto es consecuente con su título. Sin embargo, aparece el primer peligro real: si no está satisfecha la necesidad de contacto afectivo del que está sano, buscará sublimar su pasión reprimida y se involucrará más de lo aconsejable con el destino del enfermo.
Luego, si las cosas van hacia el fin del círculo, uno puede comenzar a buscar su inicio sin darse cuenta de la constitución ineludible del infinito. Esa es una espiral que sólo un amor simple y lleno de humanidad (imperfección) puede interrumpir.
¿Por qué la soledad puede llevar a la "perdición" o la "santidad"? Porque es la unidad con los Universos lo que lleva al siguiente paso...

Ya, mucho... mejor un buen video ;) Nymphetamine, de Cradle of Filth, presentando a Liv Kristine.